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Dolores Durante o Después de la Operación

La cirugía láser ocular para corregir la miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia es una operación muy simple que se realiza en poco tiempo y con anestesia local. En la mayoría de los casos, no suele presentar ni grandes molestias ni dolores y gran parte de los pacientes que han pasado por esta operación sostienen que no han sentido dolor o, si lo han sentido, ha sido algo muy leve.

Sin embargo, algunos pacientes sí han manifestado que se han sentido algo incómodos porque notaban que se les estaba manipulando el ojo. Es importante señalar que el paciente no está dormido, por lo que va a poder ver lo que está pasando a su alrededor. Habitualmente se suministra un tranquilizante al paciente justo antes de la operación para que esté tranquilo durante el transcurso de la cirugía. Durante la operación, el paciente no perderá totalmente la visión y podrá percibir imágenes muy borrosas, básicamente formas y luces. Como con toda operación, es muy importante el papel del oftalmólogo para que pueda transmitir tranquilidad al paciente. Esto lo podrá conseguir explicándole de antemano todo lo que va a realizar al paciente, para que sepa lo que le espera y esté lo más tranquilo posible a medida que se van sucediendo los hechos.

Otra parte positiva de la operación es que dura tan poco que la mayoría de las personas no tienen tiempo ni de preocuparse, ni de impresionarse, ni de sentir dolor. Generalmente, la operación en sí no suele durar más de 15 ó 20 minutos en cada ojo. La mayor parte de ese tiempo se utiliza para los preparativos de la operación y del ojo. El tiempo que dura el láser variará según cada caso particular y el grado de miopía o hipermetropía del paciente, pero generalmente dura unos pocos segundos, por lo que antes de sentir dolor, la cirugía ya habrá terminado.

Después de la operación de miopía puede aparecer algún dolor o simplemente molestias o un poco de ardor. Es normal sentir un poco de dolor durante el primer día o incluso pequeñas molestias hasta dos o tres días después. Si los dolores persisten o son demasiado agudos, se debe consultar con el médico para asegurarse de que todo irá bien.

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