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Posibles complicaciones tras una cirugía láser ocular

La creciente popularidad de la cirugía ocular láser y el continuo avance de los procedimientos en la tecnología hacen que la principal preocupación de mucha gente cuando considera someterse a este tipo de intervención sea cuáles son los posibles efectos secundarios. En otras palabras, ¿qué puede salir mal?

La buena noticia es que tanto la PRK (queratectomía fotorrefractiva láser diseñada para corregir casos leves de miopía y astigmatismo) y el Lasik son procedimientos de poco riesgo. De hecho, las complicaciones que pueden ser realmente peligrosas para la visión son mínimas. Sin embargo, toda cirugía puede tener complicaciones postoperatorias.

Esta es la lista de los efectos secundarios más comunes que pueden darse tras una cirugía láser ocular:

 

Infección y retraso en la curación

Aproximadamente una décima parte de los pacientes sufre una infección en la córnea tras una PRK. En el caso del Lasik el porcentaje es algo menor. Una infección de este tipo no tiene consecuencias a largo plazo, aunque genera molestias adicionales y retrasa el proceso de curación.

Mayor o menor corrección de la necesaria

Incluso con los tremendos avances que se han hecho en el campo de la cirugía ocular láser, el cirujano no puede predecir la forma en que nuestros ojos van a responder al procedimiento. En algunos casos, puede que necesitemos continuar llevando lentes correctoras tras la cirugía. Si los resultados son muy poco satisfactorios, existe la opción de llevar a cabo una nueva operación para mejorar la visión.

 Empeoramiento de la visión corregida

Tras una cirugía láser, una pequeña cantidad de pacientes se dan cuenta de que su visión corregida con lentes de contacto es peor que antes de la cirugía. Estos casos son bastante raros, pero pueden darse si el tejido se ha eliminado de forma irregular o si se ha desarrollado bruma en la córnea.

Excesiva bruma corneal

La bruma en la córnea no es inusual. De hecho, es parte del proceso normal de recuperación tras una cirugía refractiva. Generalmente no afecta a la calidad final de la visión, y solo será visible para un oftalmólogo a través del microscopio. Sin embargo, en algunos casos, una bruma corneal excesiva interfiere en la visión final. Si esta circunstancia se da, a menudo puede corregirse con una segunda cirugía. También es interesante reseñar que el riesgo de que se produzca un exceso de bruma en la córnea es mucho menor en el caso de la cirugía Lasik que en el de la PRK.

Regresión

La regresión es exactamente eso: algunos pacientes, tras un cierto periodo de tiempo, comprueban que su visión ha vuelto a ser igual que antes de la intervención. Dicho de otro modo, la cirugía no ha sido efectiva. Habitualmente es posible realizar una segunda intervención en estos casos.

Efecto halo

El efecto halo suele pasar desapercibido excepto cuando la luz es muy tenue. Como el propio nombre indica, una imagen doble diluida aparece al agrandarse la pupila. Esta imagen la produce la zona perimetral de la córnea que no ha sido tratada. El peligro de este efecto secundario está en que a menudo interfiere con la capacidad de efectuar una óptima conducción nocturna.

 Daño o pérdida de la capa córnea levantada

En algunos casos de cirugía Lasik, en lugar de levantarse una capa de córnea unida al ojo, se extrae la capa por completo. Normalmente esta capa puede volver a recolocarse tras el tratamiento láser. Sin embargo, en algunas ocasiones la capa se daña o se pierde.

 Capa distorsionada

También relacionado con el procedimiento Lasik. Cuando la curación de la capa córnea es irregular, la forma de la córnea se distorsiona. Esto suele provocar que la visión con lentes correctoras sea de peor calidad.

Otros efectos secundarios de la cirugía ocular láser

Aunque ambos procedimientos y el proceso de curación parezcan haber ido bien, hay algunos efectos secundarios que también pueden causar insatisfacción en el paciente. Los pacientes de mayor edad, por ejemplo, no pueden corregir la visión de lejos y de cerca sin llevar gafas o lentes de contacto. Los pacientes con miopía que aún son capaces de leer sin gafas pueden descubrir que no pueden seguir haciéndolo tras la cirugía. Y finalmente, si ambos ojos no son tratados al mismo tiempo, puede que funcionen conjuntamente de forma extraña durante el tiempo que medie entre la primera y la segunda cirugía.

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