Miopía , Lasik y desprendimiento de retina

La mayoría de las personas que se someten a una cirugía láser ocular son miopes. La miopía se suele producir porque el tamaño del eje axial del globo ocular es mayor de lo normal. Este eje axial mide la distancia total desde la parte anterior del ojo a la posterior. Lo que hace el Lasik es cambiar la óptica de la córnea y, tras la cirugía, muchos de los pacientes de miopía terminan con cero dioptrías de error refractivo.

El problema consiste en que, incluso tras la operación que ha eliminado esas dioptrías, el globo ocular continúa siendo miope, ya que el eje axial sigue siendo demasiado largo. El cambio solo se produce en la córnea, y el resto del ojo permanece inalterado. ¿Qué importancia tiene esto?

Pongamos como ejemplo el papel de la pared. Tres propietarios reciben seis rollos de papel de pared para decorar su comedor. Una casa tiene un comedor pequeño, otra lo tiene mediano y otra tiene un gran comedor para banquetes. Sin embargo, todos ellos tienen que apañarse con la misma cantidad de papel.

La retina es como ese papel. No importa el tamaño de nuestro ojo ocular, todos nacemos con la misma cantidad de retina. Los ojos miopes, con un mayor eje axial, tienen un área interna mucho mayor, por lo que la retina a menudo se estira para alinearse con el interior del ojo. Estas retinas más finas y estiradas son más propensas al desprendimiento de retina y otros problemas relacionados.

Un reciente estudio del Journal of Refractive Surgery ha analizado a 59.000 pacientes de Lasik. Por fortuna, no hay indicios de que el procedimiento en sí incremente el riesgo de desprendimiento – lo cual es una excelente noticia. Los miopes con más de 8 dioptrías que se habían sometido a una operación Lasik tuvieron una frecuencia de desprendimiento de retina similar a la de aquellos que no se habían operado.

En todo caso, debemos tener en cuenta que aunque la cirugía refractiva puede conseguir que prescindamos de gafas y lentillas, no elimina el ojo miope ni la necesidad de que nos hagamos revisiones periódicas.

En el año 2008 la FDA estadounidense recibió la recomendación de un panel de expertos para realizar mayores advertencias con respecto a la cirugía láser ocular.

Esta recomendación se produjo tras escuchar los testimonios de más de una docena de pacientes de Lasik, o de sus familiares, dando cuenta de reacciones graves tras la cirugía. La mayoría se quejaron de que sus médicos no les habían advertido sobre la posibilidad de pérdida de visión o de sequedad ocular que podían persistir, en algunos casos, durante años.

En el panel se analizaron casos tan dramáticos como el de un ex-agente de policía que se suicidó tras someterse a una operación Lasik que no obtuvo buenos resultados.

Rebecca Petris, una antigua paciente Lasik que ahora dirige una organización de personas insatisfechas con esta operación, explicó que no se trata del procedimiento en sí, cuya duración es de unos 20 minutos, sino de lo que ocurre después y de la falta de soluciones.

Es por esto que los expertos abogan por dar una información lo más clara posible a los pacientes sobre la posibilidad de problemas visuales a largo plazo tales como halos, brillos, visión borrosa, etc.

La FDA se toma cada vez más en serio los informes sobre complicaciones graves, pero ha admitido que aún no dispone de estudios suficientes para determinar con cuanta frecuencia se pueden producir. Dichos informes, que incluyen casos de sequedad ocular, visión borrosa y otros problemas visuales, podrían sugerir que los médicos no están haciendo todo lo necesario para informar a sus pacientes sobre los riesgos potenciales de la operación.

El Lasik es una cirugía que se lleva a cabo en más de 700.000 pacientes al año solamente en EEUU, y hay estudios que sugieren que el nivel de satisfacción de los pacientes se sitúa en un 95%. Estas cifras evidencian que hay una amplia mayoría para la que este procedimiento funciona.

Sin embargo, los expertos también han pedido a la FDA que incluya más avisos sobre los riesgos potenciales del Lasik en mujeres que siguen una terapia hormonal sustitutiva, ya que este tipo de medicamentos pueden alterar la córnea, y que proporcione más consejos a los médicos que tienen que evaluar a los posibles candidatos.

Aún así, algunos especialistas aseguran tener dificultades para establecer nuevos avisos destinados a los pacientes de Lasik, ya que piensan que algunos de los riesgos relacionados con esta cirugía pueden estar aún por estudiar, a pesar de que el Lasik es probablemente una de las cirugías electivas más estudiadas en la actualidad. Por lo tanto, no se trata de un procedimiento exento de complicaciones, como es el caso de cualquier cirugía. Afortunadamente, estos problemas son poco frecuentes.

El Lasik se ha convertido en sinónimo de una mejor visión. La mayoría de la gente está al tanto de que pueden deshacerse de sus gafas o lentes de contacto sometiéndose a una operación correctiva láser o, específicamente, al Lasik. Muchas personas piensan que tienen que estar entre los 25 ó 30 años para poder someterse a esta cirugía, pero eso no es cierto.

El criterio más importante es que los ojos sean estables. Esto significa que el nivel de refracción no debería variar más de tres cuartos de dioptría en un año. Cuando los niños crecen, sus ojos también lo hacen. Este crecimiento del cuerpo y los ojos se detiene sobre los 17-18 años, así que si un cirujano realiza un seguimiento del adolescente desde los 15 años, podrá determina si su visión ya se ha estabilizado.

Los adolescentes deportistas pueden beneficiarse del Lasik o el LASEK, ya que les permite practicar deportes de contacto como el fútbol, el baloncesto o el boxeo sin tener que preocuparse de sus gafas o lentillas. El Lasik también es más seguro que las lentes de contacto cuando los adolescentes van de viaje o de acampada.

Aunque en EEUU la FDA solo ha aprobado el uso del Lasik en mayores de 18 años, si el adolescente cumple con los criterios de seguridad para una corrección mediante cirugía láser ocular, puede que sean candidatos idóneos para ella. Esto significa que el grosor de la córnea tiene que superar aproximadamente las 500 micras y no debe presentar evidencias de queratocono. Además, la refracción tiene que ser estable. En los miopes debe estar situada en menos de 10 dioptrías y en los hipermétropes en menos de 4. Tampoco deben existir enfermedades autoinmunes significativas.

La destreza y la experiencia del cirujano son de vital importancia, y es recomendable que haya realizado cientos de operaciones láser. También es esencial que cuente que equipamiento de última generación. Si el especialista en cuestión ha realizado operaciones Lasik en miembros de su personal y su familia, significa que su nivel de confianza es alto.

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, y la visión no debería ser menos.

¿Le pican los ojos, o siente que tiene arenilla o algo dentro? Puede que tenga los ojos secos y no lo sepa.

El ojo seco es una de las razones más comunes tras las consultas oftalmológicas. Se estima que solo en los EEUU 25 millones de personas padecen este problema. Se trata de una afección más común en mujeres y ancianos, y puede convertirse en una auténtica tortura para el que la padece.

El líquido de las lágrimas, compuesto por agua, mucina y aceites, es lo que mantiene al ojo hidratado y lubricado. Los aceites son producidos por el párpado, el agua por las glándulas lacrimales y la mucina por el blanco de los ojos (la conjuntiva). Si alguna de estas tres partes está dañada, se producirá el ojo seco en mayor o menor grado.

El ojo seco tiene múltiples causas. La más común es la inflamación de la glándula lacrimal, que provoca una reducción en la producción de lágrimas para lubricar el ojo. Otras causas pueden estar en el bloqueo de las glándulas productoras de aceite de los párpados o en la aparición de tejido cicatrizal en la conjuntiva, lo que daña los otros componentes de la lágrima.

Alrededor del 80% de los pacientes que sufren de sequedad ocular son mujeres. El ojo seco normalmente ocurre durante o después de la menopausia a causa del cambio en el equilibrio hormonal. El ojo seco también puede presentarse durante el embarazo por esta misma causa, y no es infrecuente que algunas mujeres se encuentren con que les molestan las lentes de contacto, por lo que se suele tratar el problema con gotas lubricantes. Por lo general, los síntomas desaparecen tras el parto. El ojo seco también puede estar causado por la edad, o por una cirugía ocular. Otra causa importante se haya en algunas enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, que es también más común en mujeres.

El ojo seco puede estar causado además por el uso de algunos medicamentos como los antihistamínicos, así como por cambios en las condiciones ambientales (viento, bajo nivel de humedad, etc.) Debido a los diferentes síntomas que presenta, muchas personas padecen de ojo seco sin saberlo. A veces los pacientes explican que sus ojos simplemente son delicados. Otros pueden quejarse de irritación o picor, de tener algo metido en el ojo (arenilla) o de cambios en la visión. Cualquier paciente que nota cambios en la visión a lo largo del día, o que parpadea y su visión cambia, o que pasa mucho tiempo ante la pantalla del ordenador, puede tener ojos secos.

El ojo seco suele diagnosticarse gracias a una combinación del historial médico con un examen físico. En el historial del paciente pueden encontrarse datos clave como la existencia de artritis reumatoide o el tipo de medicamentos que le han sido prescritos. Después se examina la superficie del ojo y la cantidad de líquido lacrimal que presenta. En ocasiones se tiñe el ojo de amarillo, verde o rojo para resaltar cualquier daño que pueda presentar en su superficie. Estas pruebas suelen ser llevadas a cabo por un oftalmólogo, ya que así se incrementa la precisión del diagnóstico y de la causa de la afección.

Una vez que se ha establecido la causa y la gravedad del problema de sequedad, el oftalmólogo decidirá cuál es la mejor terapia a seguir. Si estamos ante un problema leve de ojo seco, lo normal es comenzar haciendo pequeños cambios en el ambiente, como instalar un humidificador en casa o posicionar la calefacción del coche de tal forma que el aire no nos dé en la cara. Simples trucos como estos pueden ayudar mucho.

Si el problema es más grave, se necesitará dar un paso más allá. El oftalmólogo tendrá que comprobar qué medicamentos orales está tomando el paciente que puedan causar sequedad ocular, como los antihistamínicos, y cambiarlos por otros si es posible para tratar de reducir los síntomas. Además, normalmente se prescribirán gotas lubricantes conocidas como lágrimas artificiales. Esta última terapia, aunque no trata la causa del problema (que es normalmente la inflamación), sí proporciona un alivio temporal de los síntomas.

El mayor avance en el tratamiento del ojo seco se dio al descubrirse que estaba en muchos casos causado por la inflamación. La terapia antiinflamatoria puede ahora, por fin, mejorar la calidad de vida del afectado ayudando a lubricar el ojo y tratando la causa del problema para que el paciente pueda producir sus propias lágrimas. El primer medicamento aprobado para tratar el ojo seco fue la ciclosporina. Los ojos absorben el compuesto y la inflamación de las glándulas lacrimales se reduce, permitiendo que el paciente produzca más lágrimas y de mejor calidad. A veces se usan otros agentes antiinflamatorios en combinación con la ciclosporina, como pequeñas dosis de corticosteroides durante cortos espacios de tiempo. También hay otras medicaciones orales que se pueden usar para abrir las glándulas productoras de aceite de los párpados.

Otro cambio importante en el tratamiento de esta patología está en la inclusión de suplementos nutricionales como fórmula para mejorar el estado del ojo, convirtiéndolos en la primera línea terapéutica. Hay muchas evidencias que sugieren que los ácidos grasos omega-3, presentes en la grasa de pescado de calidad médica y el aceite de semillas de lino, pueden mejorar la calidad de la lágrima y reducir las patologías en el párpado. La razón de especificar la necesidad de que el aceite de pescado sea de “calidad médica” está en la posibilidad de que este aceite tenga altos niveles de mercurio. Estos aceites tienen beneficios añadidos como la reducción de la inflamación (por ejemplo, en la artritis) y el colesterol, la mejora de la calidad del pelo, etc.

Hay terapias más avanzadas para los casos realmente serios, incluyendo el uso de lágrimas artificiales más espesas o de pequeños tapones para bloquear el drenaje de las lágrimas fuera del ojo. Afortunadamente, alrededor del 99% de los casos pueden ser tratados con medicación y cambios ambientales. Solo el 1% restante necesita cirugía.

La cirugía ocular LASIK es otra causa que puede inducir la aparición del ojo seco, aunque el problema suele resolverse por sí solo en tres o seis meses. Durante ese tiempo, los síntomas pueden ser tratados para mejorar la visión. Muchas veces los pacientes se someten al LASIK porque no son capaces de llevar lentes de contacto, precisamente a causa del ojo seco. Este es el motivo por el que se les somete a un examen para comprobar si hay sequedad ocular. Al tratar a los pacientes antes de que pasen por el LASIK, el riesgo o la severidad del ojo seco tras la cirugía puede reducirse, lo que se traduce en unos mejores resultados tras la misma. En ocasiones, pacientes con sequedad ocular crónica se someten al LASIK, pero ocurre con poca frecuencia.

Nada preocupa más a un padre que la salud de sus hijos, y saber lo que tienen que vigilar puede ayudarles a proteger su visión. En este artículo suministraremos información clave para que la visión de los niños permanezca saludable.

 

Cataratas en niños

En el momento del nacimiento o durante la primera infancia, los padres deben asegurarse de que el pediatra examine a su recién nacido para descartar la existencia de cataratas congénitas mediante la observación del reflejo rojo del ojo. Un ejemplo de reflejo rojo es la mancha roja que aparece en el centro de los ojos de muchas personas cuando les hacen una foto con flash.

El Dr. M. Edward Wilson, presidente del Comité de Pediatría Clínica de la Sociedad Americana de Cataratas y Cirugía Refractiva, advierte de la importancia de detectar las cataratas congénitas en el momento del nacimiento, ya que el tiempo en estos casos es esencial a la hora de planear la corrección quirúrgica del problema.

Si solo hay un ojo afectado, la catarata se elimina al final de sexta semana de vida. Si ambos ojos tienen cataratas, hay que esperar hasta la décima semana. Si el niño está dentro de ese plazo, se puede esperar que desarrolle una buena visión. Más allá de estos tiempos, el potencial para lograr una buena visión comienza a disminuir.

Aunque hay muchas razones por las que un niño puede tener cataratas, incluyendo problemas en el desarrollo y lesiones, alrededor de un tercio de las mismas son de tipo hereditario.

 

Glaucoma en niños

Un truco sencillo para detectar posibles problemas en este sentido es mirar de frente a los ojos del niño para ver si tienen un brillo, una refracción o un aspecto parecido al de un espejo. Si la parte frontal del ojo no tiene brillo, puede significar varias cosas, incluyendo una infección. El problema que más preocupa, en todo caso, es el glaucoma, que normalmente aparece entre el momento del parto y las tres semanas de vida. Si los padres no consiguen ver el brillo del ojo y no pueden ver la pupila, deben consultar inmediatamente con un oftalmólogo. El glaucoma pediátrico puede ser completamente curado con cirugía, pero hay que tratarlo pronto.

 

Conductos lacrimales bloqueados

Alrededor del 10% de los bebés tienen problemas oculares que se manifiestan con ojos húmedos y descargas mucosas. Esto está causado por un bloqueo en el sistema de drenaje de la lágrima. Normalmente el problema se soluciona por sí mismo cuando el niño cumple el año de edad. Sin embargo, para prevenir infecciones, el oftalmólogo puede recomendar a los padres que masajeen el área sobre el saco lacrimal. Si el problema no remite, el oftalmólogo puede optar por realizar un procedimiento de irrigación.

 

Estrabismo

Cuando los ojos no están alineados, o uno está girado hacia dentro o hacia fuera, es necesario acudir al oftalmólogo. En los primeros tres meses de vida, los ojos del niño pueden desviarse de vez en cuando. Sin embargo, entre los tres y los seis meses de edad el bebé debería comenzar a hacer un contacto visual correcto y a seguir los movimientos de sus padres. Tan pronto como esto ocurre, los ojos deberían alinearse, y cualquier desviación tiene que ser consultada.

En los niños pequeños, el bizqueo indica muchas veces una dificultad para enfocar de lejos, y suele manifestarse alrededor de los dos años y medio de edad. Unas gafas especiales pueden curar este problema. Teniendo en cuenta que los niños en estas edades están desarrollando sus percepciones y sus habilidades de coordinación motora usando la visión, cualquier molestia que dificulte este proceso debe ser tratada cuando antes.

 

Chequeo visual

Mientras el niño crece, los padres deben asegurarse de que se someta a controles oculares periódicos, tanto en el colegio como en el pediatra. Hacer múltiples chequeos durante estos años de crecimiento ayudará a descubrir la mayoría de los trastornos visuales que necesiten atención médica.

Los padres que están atentos a la visión de sus hijos suelen detectar problemas visuales como las cataratas, el estrabismo o los ojos llorosos antes de que lo haga el pediatra o el colegio, así que aunque estos chequeos son importantes, estar pendientes es la mejor arma para proteger la salud ocular del niño.

El LASIK tradicional se ha cometido en un método ampliamente aceptado para corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Pero la NASA no estaba muy convencida en su día de que la cirugía refractiva LASIK pudiera ser aplicada en ningún aspirante a astronauta hasta fechas bastante recientes.

Las principales cuestiones que preocupaban a la NASA y a los militares era la estabilidad de la capa córnea creada por el LASIK y la calidad visual resultante tras el procedimiento. Para llevar a cabo la técnica LASIK se crea una capa en la superficie de la córnea mediante una incisión quirúrgica, que es retirada para permitir que el láser corrija la visión del paciente y posteriormente recolocada en su sitio, para que se readhiera.

La armada inició una serie de estudios para averiguar cómo se comportaría esta capa LASIK en condiciones extremas. Estos estudios llegaron a la conclusión de que no había efectos concretos asociados al LASIK. Mientras la armada iniciaba un programa basado en queratectomía fotorrefractiva (PRK), la NASA continuaba reticente.

Sin embargo, de acuerdo con el Dr. Steven C. Schallhorn, jefe médico de Optical Express y consejero de la NASA durante 20 años, la cirugía refractiva es una opción más que indicada para los astronautas. Según Schallhorn, las gafas y las lentes de contacto no son lo más apropiado en el ambiente aeroespacial. Por ejemplo, las gafas pueden flotar fuera del alcance del astronauta, y limpiar las lentes de contacto en gravedad cero es bastante más complicado que en tierra. Además, se han dado casos de complicaciones con las lentes de contacto en el espacio.

Desde su introducción, la cirugía LASIK no ha dejado de avanzar, y uno de sus avances más importantes ha sido la guía mediante frente de onda. Esta tecnología usa un rayo de luz láser que se refleja en la parte posterior del ojo del paciente. Las imperfecciones existentes en el ojo distorsionan el rayo, que posteriormente es analizado y usado para crear un mapa que guiará al láser mientras remodela el ojo, de ahí el término LASIK guiado por frente de onda.

Espoleada por estas innovaciones, la NASA decidió reconsiderar la aplicación del LASIK. El Dr. Schallhorn condujo un estudio sobre el LASIK guiado por frente de onda y los resultados demostraron su superioridad frente a los procedimientos convencionales. Además, al comparar las capas creadas con láser con las creadas usando una cuchilla quirúrgica especial, se descubrió que las creadas con láser eran mejores en varias áreas de importancia. Cuando ambos métodos fueron combinados, los investigadores descubrieron que los resultados para la visión con LASIK eran igual de buenos que con PDK.

Los investigadores dirigidos por el Dr. Schallhorn descubrieron que el LASIK avanzado, que usa un láser de femtosegundos para crear la capa córnea combinado con un tratamiento guiado por frente de onda, mejoraba los resultados en simulaciones de conducción nocturna. Armado con estos resultados, el Dr. Schallhorn se dirigió a los líderes de la comunidad médica del ejército para analizar los datos. Una vez que los estudios fueron completados y analizados, el Dr. Schallhorn recomendó el uso del LASIK avanzado en los aviadores.

El visto bueno de la NASA al LASIK tiene importantes implicaciones. Hace poco más de una década, las personas miopes no podían ser pilotos o astronautas. En la actualidad, la corrección mediante cirugía láser ocular permite que estas personas puedan hacer sus sueños realidad. Y no solo eso, que la NASA haya hecho una revisión independiente del LASIK avanzado y lo haya declarado bueno para sus astronautas debería dar una seguridad extra a los pacientes que se van a someter a este procedimiento.

 

La cirugía Lasik ha ayudado a muchísimas personas a corregir sus problemas de visión. Cuanto más avanza esta tecnología más accesible resulta, y por ello está convirtiéndose en la fórmula más popular para corregir problemas visuales. Sin embargo, la cirugía LASIK aún tiene ciertos riesgos y el procedimiento no está pensado para todo el mundo. Es importante que el paciente compruebe si el LASIK es adecuado para él.

Los mejores candidatos al LASIK son las personas con astigmatismo, miopía o hipermetropía. La elección del LASIK o de otro método de corrección visual dependerá de los problemas de visión particulares del paciente, su estado de salud general y en qué condiciones están sus ojos. Las clínicas LASIK llevarán a cabo un procedimiento preoperatorio para determinar si el LASIK es la solución a emplear.

Como con cualquier otra cirugía, el LASIK entraña riesgos. Los resultados finales varían de una persona a otra. La cirugía puede no funcionar o causar una corrección excesiva o inferior, lo que provocará la necesidad de realizar una o varias cirugías adicionales.

Hay fórmulas que nos permiten reducir los riesgos inherentes a la cirugía LASIK. Seguir las instrucciones pre y postoperatorias del cirujano es de vital importancia para el éxito del procedimiento. Aunque el médico puede hacer una evaluación preoperatoria correcta, seguir las instrucciones y tener en cuenta las advertencias del especialista es algo que depende del paciente.

Con el crecimiento del porcentaje de éxito de la cirugía LASIK, también ha crecido en paralelo el número de profesiones que tienen permitido someterse a este método para corregir la visión. El personal militar y los pilotos, por ejemplo, pueden hacer uso de él. En todo caso, es mejor consultar en el trabajo si tienen restricciones en cuanto al uso del LASIK antes de dar el paso.

Parte del preoperatorio LASIK consiste en un profundo examen ocular en el que el cirujano busca cualquier factor que pueda prolongar el periodo de recuperación o hacer que el paciente no sea un buen candidato. Aunque algunos problemas como las alergias pueden no ser determinantes, probablemente haya que esperar a que la crisis alérgica remita para llevar a cabo la operación. Otros problemas como el glaucoma o las cataratas pueden provocar que seamos considerados no aptos para el LASIK. En este caso, se nos ofrecerán alternativas para corregir nuestra visión.

Aunque pueda parecer que hay muchos riesgos y problemas asociados al LASIK, es un procedimiento muy seguro. El resultado final dependerá del paciente, del cirujano y del problema a tratar.

¿Es prudente acometer una cirugía Lasik durante el embarazo? La respuesta más sencilla es que probablemente no. Teniendo en cuenta lo delicado de la situación tanto para la madre como para el feto, la mayoría de los cirujanos no querrán asumir el riesgo de llevar a cabo ningún tipo de cirugía que no sea absolutamente imprescindible. Aunque el Lasik es un procedimiento quirúrgico altamente efectivo y fiable, sigue siendo una operación electiva, y no hay ninguna necesidad de arriesgarse cuando el embarazo terminará a los nueve meses – o antes.

De igual forma, muchos cirujanos no llevarán a cabo este procedimiento si optamos por la lactancia materna, ya que hay muchos cambios físicos asociados con la misma y el estado físico de la madre sigue considerándose alterado. La mayoría de los médicos nos dirán que esperemos a finalizar la lactancia materna para someternos a una cirugía láser ocular.

Si estamos considerando operarnos usando un procedimiento Lasik, pero también queremos quedarnos embarazadas, necesitamos tener claras cuáles son nuestras prioridades. Si ya estamos embarazadas o dando el pecho, podemos hacer una o varias consultas para poner en claro si somos o no candidatas a la cirugía. Si lo somos, nuestro médico nos hará esperar a que termine el periodo de embarazo y/o lactancia materna. Aún así, ya tendremos parte del camino recorrido.

La cirugía con láser excimer está aprobada en pacientes mayores de 18 años, pero aún así es posible que personas menores de edad se sometan a esta cirugía. Es algo que no está indicado por la comunidad médica como regla general, pero puede llevarse a cabo cuando el médico determina que puede ser la forma de actuación adecuada. El Lasik pediátrico se ha usado en casos extremos en los que la visión está en peligro a causa de una ambliopía (ojo vago) u otras situaciones que amenacen seriamente la visión debido a un error refractivo severo. Sin embargo, no debemos esperar que ningún médico se salte el mínimo requerimiento de edad fácilmente.

Aunque, como ya hemos apuntado, los 18 años sean la edad mínima requerida, la edad cronológica no es lo que realmente importa en estos casos, sino la estabilidad de la visión. No importa cuántos años tengamos, nuestras dioptrías deben permanecer estables al menos durante dos años. La técnica más popular a esta edad es el Lasik, empleándose técnicas como la queratectomía fotorrefractiva (PRK), el LASEK y el Epi-Lasik en circunstancias muy concretas. Si el paciente tiene un error refractivo muy grande o unas córneas muy finas, las lentes intraoculares fáquitas (P-IOL) pueden ser lo más recomendable.

Al acercarnos a los 40 años, las lentes naturales del ojo tienen mayor dificultad para cambiar el enfoque, generando vista cansada (presbicia). Es posible que alguien que aún está en la treintena o acabe de entrar en los cuarenta sea capaz de ver de cerca (leer) y de lejos (horizonte), pero pierda esa capacidad tras una cirugía refractiva. Por ello, es conveniente informarse sobre la presbicia súbita. No existe un procedimiento quirúrgico previsible, seguro y fiable para corregir la presbicia, aunque algunas personas encuentran aceptables los resultados de técnicas alternativas como la monovisión, que hace que un ojo se encargue de ver bien de lejos mientras el otro ve bien de cerca. La monovisión puede ser inducida mediante lentes de contacto, Lasik, IntraLasik, PRK, LASEK, Epi-Lasik y queratoplastia conductiva (CK).

Cuando llegamos cerca de los 60 las cataratas suelen ser la principal preocupación. Si necesitamos eliminarlas, puede que la cirugía refractiva no sea una buena idea y que la cirugía de cataratas pueda corregir la mayor parte del error refractivo. Esta técnica se conoce como cambio de lente refractivo (RLE). Si las lentes naturales están limpias y saludables, entonces el Lasik, Intra-Lasik, PRK, LASEK, Epi-Lasik y P-IOL son métodos posibles y apropiados.

La hipermetropía es un defecto en la visión que se caracteriza porque la persona ve las imágenes con mayor claridad cuando están lejos en comparación con su capacidad para centrar la vista cuando las tiene cerca. Los rayos de luz son enfocados detrás de la retina, cuando deberían incidir sobre ella de forma correcta. La hipermetropía está causada por un aplanamiento de la córnea o por una reducción del tamaño del globo ocular, o una combinación de estos dos factores.

La cirugía láser corrige la hipermetropía dándole a la córnea una curvatura mayor para que los rayos de luz sean enfocados de forma correcta en la parte de atrás del ojo. El remodelado de la córnea mediante láser es el procedimiento médico con el que se trata la hipermetropía y consiste en darle una nueva forma a la superficie del ojo.

La córnea es un tejido transparente que cubre la zona frontal del ojo y ayuda a ajustar la visión. La cirugía láser se realiza bajo el control de un ordenador para eliminar cantidades microscópicas de tejido de la córnea.

Durante la operación denominada queratectomía fotorrefractiva, una fina capa externa de la córnea, llamada epitelio, es eliminada, tras lo que se procede a remodelar las capas que hay debajo.

 

En cuanto a la cirugía Lasik, se corta una pequeña capa de tejido corneal con un instrumento llamado microquerátomo  o con un láser femtosegundo. Dicha capa se levanta para poder remodelar el tejido que hay debajo y luego vuelve a colocarse en su sitio para que cubra la nueva superficie. El láser no quema los tejidos sino que los vaporiza en pequeñas cantidades con cada ráfaga. El diámetro del rayo láser y el número de pulsos están directamente controlados por computador.

La hipermetropía es un defecto del ojo que solo necesita tratamiento quirúrgico si la persona que lo padece no puede usar gafas ni lentes de contacto. El mínimo de edad para someterse al tratamiento es de veinte años. Las personas que padecen diabetes, enfermedades del sistema inmune o enfermedades reumáticas no controladas deberían evitar este tipo de cirugía. También deben evitarla las personas que tengan una forma anormal de la córnea o una córnea muy fina.

La hipermetropía es un defecto bastante más difícil de predecir y, por lo tanto, menos seguro de corregir que la miopía. En muchos casos se produce una regresión de la corrección, ya que la córnea tiende a volver a su forma original. La hipermetropía acompañada de astigmatismo es el defecto más complicado de corregir. La corrección de hipermetropías de más de 3,00 dioptrías mediante láser es difícil sin causar otros problemas adicionales o experimentar una rápida regresión. Además, la recuperación es más larga que en el caso de la miopía.

Como en casi todas las cirugía refractivas llevadas a cabo con láser excimer, la corrección de la hipermetropía se puede hacer mediante una ablación convencional o guiada por frente de onda.

 

Dos de los métodos que se han usado para la corrección de la hipermetropía han sido la termoqueratoplastia láser (LTK) y la queratoplastia conductiva (CK). La primera aplica láser y la segunda energía de ondas de radio, como si se tratara de un anillo de puntos alrededor del borde exterior de la córnea. Esto hace que el tejido corneal que rodea los puntos se hunda, lo que provoca que el centro de la córnea se combe hacia fuera.

No obstante, todas las técnicas son muy difíciles de llevar a cabo con éxito, y es fácil causar un astigmatismo. Saber a ciencia cierta cuánta energía aplicar y dónde hacerlo es más un arte que una ciencia. Las regresiones con la LTK suelen ser bastante rápidas y por eso está casi abandonada para corregir la hipermetropía. Con la CK la regresión es más lenta, pero aún así se considera un remedio temporal. El Lasik, el Intra-Lasik, la queratectomía fotorrefractiva (PRK), el LASEK y el Epi-Lasik también tienden a la regresión, pero de forma relativamente lenta y en general se estabiliza antes de que la regresión llegue a niveles anteriores a la operación.

A pesar de todos sus puntos débiles, la corrección de la hipermetropía suele considerarse con una práctica exitosa para el paciente. La razón es que la mayoría de los hipermétropes en realidad no pueden ver bien a ninguna distancia. Una persona que además de hipermetropía tiene presbicia es una candidata ideal para este tipo de corrección, ya que cualquier mejora es significativa para el día a día de estos pacientes.

En lugar de intentar remodelar la córnea, las técnicas basadas en lentes P-IOL y RLE son mucho más apropiadas, aunque también tengan sus limitaciones, como la incapacidad para corregir el astigmatismo. Constituyen una alternativa que merece la pena considerar.

 

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