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Qué debe saber un padre sobre la visión de sus hijos

Nada preocupa más a un padre que la salud de sus hijos, y saber lo que tienen que vigilar puede ayudarles a proteger su visión. En este artículo suministraremos información clave para que la visión de los niños permanezca saludable.

 

Cataratas en niños

En el momento del nacimiento o durante la primera infancia, los padres deben asegurarse de que el pediatra examine a su recién nacido para descartar la existencia de cataratas congénitas mediante la observación del reflejo rojo del ojo. Un ejemplo de reflejo rojo es la mancha roja que aparece en el centro de los ojos de muchas personas cuando les hacen una foto con flash.

El Dr. M. Edward Wilson, presidente del Comité de Pediatría Clínica de la Sociedad Americana de Cataratas y Cirugía Refractiva, advierte de la importancia de detectar las cataratas congénitas en el momento del nacimiento, ya que el tiempo en estos casos es esencial a la hora de planear la corrección quirúrgica del problema.

Si solo hay un ojo afectado, la catarata se elimina al final de sexta semana de vida. Si ambos ojos tienen cataratas, hay que esperar hasta la décima semana. Si el niño está dentro de ese plazo, se puede esperar que desarrolle una buena visión. Más allá de estos tiempos, el potencial para lograr una buena visión comienza a disminuir.

Aunque hay muchas razones por las que un niño puede tener cataratas, incluyendo problemas en el desarrollo y lesiones, alrededor de un tercio de las mismas son de tipo hereditario.

 

Glaucoma en niños

Un truco sencillo para detectar posibles problemas en este sentido es mirar de frente a los ojos del niño para ver si tienen un brillo, una refracción o un aspecto parecido al de un espejo. Si la parte frontal del ojo no tiene brillo, puede significar varias cosas, incluyendo una infección. El problema que más preocupa, en todo caso, es el glaucoma, que normalmente aparece entre el momento del parto y las tres semanas de vida. Si los padres no consiguen ver el brillo del ojo y no pueden ver la pupila, deben consultar inmediatamente con un oftalmólogo. El glaucoma pediátrico puede ser completamente curado con cirugía, pero hay que tratarlo pronto.

 

Conductos lacrimales bloqueados

Alrededor del 10% de los bebés tienen problemas oculares que se manifiestan con ojos húmedos y descargas mucosas. Esto está causado por un bloqueo en el sistema de drenaje de la lágrima. Normalmente el problema se soluciona por sí mismo cuando el niño cumple el año de edad. Sin embargo, para prevenir infecciones, el oftalmólogo puede recomendar a los padres que masajeen el área sobre el saco lacrimal. Si el problema no remite, el oftalmólogo puede optar por realizar un procedimiento de irrigación.

 

Estrabismo

Cuando los ojos no están alineados, o uno está girado hacia dentro o hacia fuera, es necesario acudir al oftalmólogo. En los primeros tres meses de vida, los ojos del niño pueden desviarse de vez en cuando. Sin embargo, entre los tres y los seis meses de edad el bebé debería comenzar a hacer un contacto visual correcto y a seguir los movimientos de sus padres. Tan pronto como esto ocurre, los ojos deberían alinearse, y cualquier desviación tiene que ser consultada.

En los niños pequeños, el bizqueo indica muchas veces una dificultad para enfocar de lejos, y suele manifestarse alrededor de los dos años y medio de edad. Unas gafas especiales pueden curar este problema. Teniendo en cuenta que los niños en estas edades están desarrollando sus percepciones y sus habilidades de coordinación motora usando la visión, cualquier molestia que dificulte este proceso debe ser tratada cuando antes.

 

Chequeo visual

Mientras el niño crece, los padres deben asegurarse de que se someta a controles oculares periódicos, tanto en el colegio como en el pediatra. Hacer múltiples chequeos durante estos años de crecimiento ayudará a descubrir la mayoría de los trastornos visuales que necesiten atención médica.

Los padres que están atentos a la visión de sus hijos suelen detectar problemas visuales como las cataratas, el estrabismo o los ojos llorosos antes de que lo haga el pediatra o el colegio, así que aunque estos chequeos son importantes, estar pendientes es la mejor arma para proteger la salud ocular del niño.

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